“No temas ir despacio”: la lección milenaria de la filosofía china para no quedarse quieto


En el mundo actual donde la rapidez se valora sobre la constancia, un antiguo proverbio chino vuelve a ganar vigencia. Esta frase que hunde sus raíces en la sabiduría de la filosofía de Oriente, sugiere que el progreso, aunque sea lento e imperceptible, es mejor a quedarse inmóvil.

Avanzar ayudar a construir resiliencia, reducir la ansiedad y encontrar respuesta en etapas de incertidumbre.

La filosofía china siempre ha sido una fuente constante de recomendaciones aplicables a la vida cotidiana y muchas de ellas han sido captadas por la cultura popular contemporánea.

Desde el confucianismo hasta el taoísmo, estas corrientes han compartido la idea de que el tiempo y la perseverancia son aliados del crecimiento personal.

En este sentido, la frase “No temas ir despacio, teme quedarte quieto” resume a la perfección que no es la velocidad lo que define el avance, sino la continuidad. Tomando esta premisa china como punto de partida pueden trabajarse métodos para gestionar el estrés en momentos donde la sociedad nos exige resultados rápidos y constantes bajo un marco de cambios, a veces, caóticos.

La filosofía china recuerda que las metas importantes raramente se alcanzan de un día para otro; en cambio, se construyen paso a paso, a través de acciones constantes que pueden parecer pequeñas, pero que con el tiempo configuran un avance real.

Este proverbio chino también invita a repensar la idea de éxito y progreso, dejando de lado el medir estos conceptos por la velocidad o por la inmediatez de los resultados, propone ir más alla y prestar atención a todas nuestras acciones y a la constancia con que se lleva a cabo.

Para la filosofía china, moverse, aunque sea lentamente, es preferible a detenerse por completo, ya que el movimiento sostiene el impulso vital, fortalece la confianza y permite aprender a lo largo del camino.

Esta perspectiva se enlaza directamente con otras enseñanzas orientales que valoran la paciencia y el cultivo interno —más que la carrera frenética hacia metas externas—, como la máxima “El viaje de mil millas comienza con un solo paso”, atribuida también al pensamiento chino clásico.

En la tradición confuciana, el progreso sostenido es un reflejo de rectitud moral y disciplina interna; en el taoísmo, el movimiento gradual está alineado con la armonía del dao —el “camino” que guía natural y espontáneamente las acciones humanas—. Ambos enfoques coinciden en que el tiempo y el cambio son constantes que merecen respeto, paciencia y atención.

De esta forma, la frase “No temas ir despacio, teme quedarte quieto” se convierte en una invitación es a moverse, aunque sea despacio, y aceptar cada avance como una pieza valiosa de un proceso superiormente más enriquecedor que cualquier meta estrictamente cronometrada.

Fuente: www.clarin.com

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